Descubriendo mundo...

Por Carlos González Vera

La oportunidad de conocer a otra gente supone, para la inmensa mayoría, enriquecimiento mutuo. ¿Cuántos de nosotros viajamos a otros países para conocer ésas culturas, gentes...? ¿Qué hubiera pasado si Cristóbal Colon no se hubiera empeñado en demostrar que hay más mundo del que conocemos, en descubrir lo desconocido?


Pocas son las ciudades donde coexisten diferentes formas de Aikido, Valencia es una de ellas. Desgraciadamente, son pocos, todavía, los que, conociendo la existencia de diferentes estilos, han dado el paso adelante de enriquecerse conociéndolos, entrenado con ellos. De hecho, ésta afirmación, el hecho de que existan diferentes formas o estilos de Aikido, es ya casi una herejía para algunos... ya que consideran que sólo hay un Aikido, que es el de Ueshiba, normalmente el que ellos practican, y todo lo que se salga de ello, por pequeña que pueda ser la diferencia, no lo es. Esta opinión, aunque respetable, da paso al totalitarismo cuando pretende apartar del Aikido a otros practicantes y formas. ¿No tienen todas el mismo derecho a existir y merecen el mismo respeto? ¿Cómo es posible saber cual esta más cerca del Aikido del fundador? ¿Hay una sola forma o estilo que refleje todo el Aikido?


El Aikido es un prisma del cual cada uno vemos una faceta. Por mucho que los alumnos quieran imitar al maestro, la realidad es que cada uno entiende lo que puede captar, y lo cierto es que cada uno vemos una cosa, a menudo no la que el maestro quiere que veamos. Es como si pretendiéramos que todos los alumnos que aprenden a escribir, lo hicieran con la misma letra del maestro. Esto es imposible, Cada cual hará la letra a su manera, unos más parecida al maestro y otros menos, pero diferentes. En cierta forma, los alumnos modifican, en mayor o menor medida, el Aikido que aprenden.


Por ello, de los alumnos más sobresalientes de Ueshiba, algunos cambiaron aquello que aprendieron, surgiendo así diferentes estilos. En otros casos, la diferencia entre las formas proviene de la época en que entrenaron con O´Sensei, ya que éste evolucionó durante toda su vida, pasando del dayto ryu, al aikijutsu, aikibudo... Los alumnos que lo conocieron al principio, entrenando unos años, separándose después, no tuvieron ocasión de contemplar la evolución, o aquellos que siguieron con él quizás no fueron capaces de captarla.


Estos estilos, que son las diferentes facetas de una misma realidad, no son unos mejores que los otros, de igual forma que no es mejor una letra que otra, y son todos igual de respetables, incluso aquellos que se alejan más de la línea final del maestro, todos ellos son facetas que los alumnos captaron de la realidad que fue Ueshiba. La posibilidad que he tenido de practicar varias formas durante años, además de permitirme hacer grandes amigos, me ha aportándo una visión más completa de la práctica, de la realidad.


Por ello, para conocer mejor la realidad, la práctica, parece lógica la idea de conocer otros estilos, para poder vislumbrar otras facetas desconocidas de ésta cosa tan rara que practicamos. ¿Alguien quiere conocer “el nuevo mundo”? La experiencia, cuanto menos, te enriquecerá.


Claro que somos libres de quedarnos en nuestro propio mundo, nuestra concha. Para aquellos que se empeñan en seguir en su concha: la tolerancia, el respeto, la convivencia, son las claves de la democracia, apliquemolos también al Aikido.